El 20 de mayo de 1923 se inauguró el campo de Mestalla con un encuentro amistoso que enfrentó al Valencia con el Levante. Era el inicio de una nueva era que suponía el adiós al antiguo recinto, Algirós.
En la campaña 26-27 se inaguró la nueva tribuna de Mestalla- Fue el 23 de enero y coincidió con un partido del campeonato regional que disputaron Valencia y Castellón (2-0). La tribuna disponía de palcos de pista, cinco filas de butaca, pasillos y nueve grados de preferencia, al margen de los servicios de vestuarios, enfermería, almacén y taquillas.
Primeras reformas
En aquellos tiempos el club empezaba a demostrar su potencial por medio de los campeonatos regionales, lo que indujo a los dirigentes de la época a llevar a cabo las primeras reformas de Mestalla en 1927. Su capacidad total se había incrementado en 25.000 plazas antes de que se convirtiera en uno de los campos más deteriorados por la Guerra Civil. Mestalla sirvió de campo de concentración y de depósito de chatarra. Sólo conservaría la estructura, ya que el resto era un solitario solar sin una sola grada y con una tribuna partida durante la contienda bélica.
Finaliza la Guerra Civil
El campo en reconstrucción tras la guerra civil
Una vez terminada la guerra, en abril del 39, el Valencia se encontró con un estadio de Mestalla inservible, más parecido a un campo de trincheras que uno de fútbol.
El arquitecto Salvador Pascual fue el encargado de elaborar un proyecto de reforma y ampliación del estadio, que realmente empezó ya con Luis Casanova como presidente de la entidad. El terreno de juego se había adecentado rápidamente, pues resultaba imprescindible hacerlo para afrontar la nueva temporada. Los trabajos apenas duraron un par de meses, aunque, además, era necesario mejorar con el menor coste posible las estructuras de madera de los llamados gol xicotet (zona norte) y gol gran (zona sur).
La primera fase del proyecto de reconstrucción se inició mediada la primera temporada de la postguerra, ya en el año 1940. En una segunda y tercera fase, se construyeron el graderío longitudial y las tribuna y se procedió al desmontaje de las gradas de madera y la remodelación de los goles, con la unión del pequeño con la propia tribuna. La capacidad de Mestalla alcanzaba ya los 22.000 espectadores y las obras se prologaron tres años.
