El pasado 1 de agosto, se cumplieron cuatro años de la entrada de las máquinas en el solar de las Cortes Valencianas donde se iba a alzar el nuevo coliseo valencianista. Era el primer día de agsto de 2007, cuando las máquinas excavadoras comenzaron los trabajos de movimientos de tierras típicos en cualquiera obra de esta embergadura.
El valencianismo rebosaba ilusión. En un período aproximado de dos años iba a contar con uno de los mejores estadios de Europa, y se rumoreaba con ser la sede de una final de la Champions Ligue a corto plazo.
Los plazos se iban cumpliendo según lo previsto, y nada hacía presagiar por entonces los problemas que se iban a producir en la construcción del estadio valencianista.
Pero las desgracias no tardaron en llegar. No se había cumplido aún un año del comienzo de las obras, cuando el lunes 26 de mayo se produjo un trágico accidente en la construcción de una de las torres del estadio, causando la muerte de cuatro trabajadores al caer de una altura de 12 metros. El fatídico accidente conllevó retrasos de hasta un mes, hasta que se pudo volver a trabajar en la citada torre, después de las investigaciones pertinentes.

Cuando las obras parecían que recuperaban la normalidad, comenzaron los problemas de pagos con la UTE constructora del estadio, formada por las empresas FCC y Bertolín. A primeros de octubre de 2008, se consiguió llegar a un acuerdo entre ambas partes para que las obras recuperarán el ritmo normal de trabajo. Se saldó la deuda que el club matenía con las mismas y se estableció un calendario de pagos con la intención de que no volvieran a ocurrir retrasos en el futuro.
Al final resultó sólo una solución temporal, ya que el Valencia no podía mantener el ritmo de pagos que exige la construcción de un estadio de primer nivel. En febrero de 2009, se detuvieron definitivamente las obras.
Desde entonces, múltiples rumores de posibles fechas para la reanudación de las obras, pero sin llegar a materializarse en ningún caso.
La triste realidad es que las obras llevan más tiempo paradas que lo que estuvieron en funcionamiento. ¿El futuro? Sólo Manuel Llorente lo sabe.
