Durante la etapa de Pedro Cortés al frente del Valencia comprobó cómo se las gastaban en el futbol brasileño a la hora de fichar un jugador. Su intención era llevarse al cuadro levantino al hermano del delantero panameño Julio César Dely Valdés que en aquella época se encontraba en Málaga formando con Darío Silva una delantera más que rentable.
Las referencias eran inmejorables y por lo tanto tomo la decisión de que se fuera a Río de Janeiro su mano derecha, Pasieguito, para negociar con los representantes, enterarse de las condiciones económicas y comprobar la situación de Jorge Dely Valdés. La experiencia de Pasieguito era mano de santo en el Valencia, ya que su carrera como técnico estaba jalonada de numerosos éxitos, y por lo tanto se le dio carta blanca a la hora de negociar.Cuando Pedro Cortes estaba confiado que al final se iba a hacer con sus servicios, recibió la llamada de Pasieguito, preocupado, que estaba deseando arrojar la toalla: "Presidente creo que me están cambiando los jugadores y no me atrevo a tomar una decisión."
El motivo de las dudas era una señal que le habían dado a Pasieguito para evitar que le diesen gato por liebre. Julio y Jorge son hermanos gemelos y la única diferencia era que el futbolista del ;Málaga tenía dos dientes de oro, en uno llevaba grabada una D y en el otro una V.
Desde el mismo instante en que se sentaron a cenar, Pasieguito estuvo buscando los dientes de oro, no fuera que estuvieran hablando con el futbolista del Málaga. En un momento dado, el que parecía Jorge se levanta para ir a los servicios y desde ese instante Pasieguito está convencido de que le han dado el cambiazo y que la persona que se sienta en la mesa es otra muy diferente. Ante esta situación entiende que le están tomando el pelo, que puede ser objeto de un intento de estafa y llama a su presidente.
Pedro Cortes entiende la situación y le orden que tome el primer avión hacia España y que se olvide de toda la operación de fichaje.
